Destacado

Cultivando Conocimiento

Cultivando Conocimiento

Decidimos apostarle a la creación de una plataforma de comunicación que llegue a cada actor de la cadena productiva de ...

Mas Articulos

Mecanismos de acción de fungicidas: Estrategias FRAC para la prevención de resistencia en la floricultura colombiana

Introducción:

La resistencia a fungicidas constituye uno de los principales desafíos para la sosteni­bilidad de la floricultura moderna. Botrytis cinerea, oídios y otros patógenos presentes en flores de corte pueden completar nume­rosos ciclos durante el año, incrementando la presión de selección sobre las poblacio­nes fúngicas. El sistema FRAC clasifica los fungicidas según su mecanismo de acción y patrón de resistencia cruzada, permitiendo diseñar programas de rotación racionales.

Reglas fundamentales para una rotación eficiente:

1. Alternar códigos FRAC, no solamente in­gredientes activos. Dos productos dife­rentes pueden pertenecer al mismo grupo FRAC y, por lo tanto, seleccionar la misma resistencia. La rotación debe hacerse en­tre mecanismos de acción diferentes.

2. Evitar aplicaciones consecutivas del mis­mo grupo FRAC. La exposición repetida del patógeno al mismo sitio de acción in­crementa la presión de selección y favore­ce el desarrollo de poblaciones resistentes.

3. Utilizar mezclas con mecanismos de ac­ción diferentes. Las mezclas deben estar conformadas por ingredientes activos efectivos contra el mismo patógeno y, pre­feriblemente, con riesgos de resistencia diferentes.

4. Respetar el número máximo de aplicacio­nes por ciclo de cultivo. Los grupos clasi­ficados por FRAC como de riesgo medio, medio-alto o alto deben utilizarse siguien­do estrictamente las recomendaciones de manejo de resistencia.

5. Incorporar fungicidas multisitio de ma­nera estratégica. Los fungicidas multi­sitio presentan un riesgo muy bajo de resistencia porque afectan simultánea­mente varios procesos metabólicos del patógeno, reduciendo significativamente la probabilidad de selección de mutantes resistentes.

6. Complementar con fungicidas biológicos e inductores de defensa. FRAC reconoce actualmente categorías específicas para agentes biológicos con múltiples mecanis­mos de acción (BM) y para inductores de defensa de la planta (P), los cuales contribu­yen a reducir la presión de selección ejerci­da sobre los fungicidas convencionales.

 

7. Entender el riesgo específico de cada grupo. FRAC clasifica los grupos fungici­das con riesgos bajos, medios o altos. Los programas modernos deben favorecer la diversidad de mecanismos de acción du­rante toda la campaña productiva. 

 Inhibidores de la síntesis de ácidos nucleicos

Interfieren con la formación, replicación o regulación del material genético del pató­geno. Al impedir procesos relacionados con ADN y ARN, limitan el crecimiento y repro­ducción del hongo. Son fungicidas altamen­te específicos y, por ello, requieren estrictas estrategias de manejo antiresistencia. Ejem­plos: mefenoxam y bupirimato.

 Inhibidores del citoesqueleto y proteínas motoras

Actúan sobre estructuras responsables de la división celular, organización interna y movili­dad de componentes celulares. La interferen­cia con tubulina, actina o proteínas motoras afecta el crecimiento del micelio y la repro­ducción. Ejemplos: carbendazim, tiofanato, dietofencarb, fluopicolide y metrafenona.

 

 

 Inhibidores de la respiración

Bloquean la producción de energía en las mitocondrias. Al limitar la formación de ATP, reducen la germinación de esporas, el cre­cimiento micelial y la colonización. Inclu­yen las carboxamidas (SDHI), estrobilurinas (QoI), fluazinam y ametoctradina. Constitu­yen algunos de los grupos más eficaces dis­ponibles actualmente.

Inhibidores de la síntesis de aminoácidos y proteínas

Impiden la producción de proteínas esen­ciales para el metabolismo, desarrollo e infección del patógeno. Son ampliamente utilizados para el manejo de Botrytis debido a su capacidad para reducir el crecimiento y la producción de enzimas asociadas con la infección. Ejemplos: ciprodinil y pirimetanil.

 

 

 Inhibidores de la transducción de señales

Alteran los sistemas mediante los cuales el hongo percibe y responde a cambios am­bientales. Provocan desregulación osmótica y fisiológica que limita la adaptación durante el proceso infeccioso. Ejemplos: fludioxonil e iprodiona.

Inhibidores de la síntesis y función de membranas

Afectan la integridad de la membrana celu­lar y el transporte de sustancias esenciales. La pérdida de funcionalidad de la membrana compromete la supervivencia del organismo. Ejemplo representativo: propamocarb.

 Inhibidores de la biosíntesis de esteroles

Impiden la producción de esteroles necesa­rios para formar membranas celulares fun­cionales. Como consecuencia, se generan células defectuosas con menor capacidad de crecimiento y reproducción. Incluyen tria­zoles, imidazoles, morfolinas y fenhexamid.

 Inhibidores de la biosíntesis de pared celular

Bloquean la formación de componentes es­tructurales fundamentales de la pared ce­lular. Esto debilita la protección externa del hongo e impide el crecimiento normal de hifas y esporas. Ejemplos: dimetomorf, man­dipropamid e iprovalicarb.

Inhibidores de la síntesis de melanina

Actúan sobre la producción de melanina nece­saria para ciertas estructuras de penetración y supervivencia. Disminuyen la agresividad, capacidad infectiva y persistencia de algunos patógenos. Ejemplos: triciclazol y fthalide.

Inductores de defensa de la planta

Estimulan mecanismos naturales de defen­sa del hospedero. Aunque no actúan exclu­sivamente sobre el patógeno, fortalecen la respuesta de la planta y complementan el control aportado por otros fungicidas. Ejem­plo: fosetyl-Al y fosfonatos.

 

Importancia de comprender la célula fúngica :

Cada mecanismo de acción actúa sobre un sitio específico dentro de la célula, ya sea nú­cleo, mitocondria, membrana, pared celular o sistemas de señalización. Comprender estos blancos biológicos permite diseñar progra­mas fitosanitarios más robustos y sostenibles, especialmente para el control de Botrytis en rosa, clavel, crisantemo e hidrangea.

Conclusiones:

La sostenibilidad de los programas fitosani­tarios en floricultura depende cada vez más de la correcta gestión de la resistencia. Entre todos los mecanismos de acción disponi­bles, las carboxamidas (SDHI, FRAC 7) y las estrobilurinas (QoI, FRAC 11) merecen una atención especial debido a su elevado valor agronómico y a su riesgo medio-alto o alto de generación de resistencia. En ambos gru­pos se han documentado mutaciones espe­cíficas del sitio blanco y numerosos casos de pérdida de sensibilidad en diferentes espe­cies de hongos a nivel mundial.

Las carboxamidas actúan sobre la succi­nato deshidrogenasa de la respiración mi­tocondrial y constituyen una de las familias más importantes para el control preventivo y residual de enfermedades. Sin embar­go, FRAC reporta múltiples mutaciones en 51

 

genes SDH asociadas con resistencia, razón por la cual su uso debe restringirse dentro de programas de alternancia y mezcla debida­mente estructurados.

De igual manera, las estrobilurinas conti­núan siendo una herramienta fundamental por su excelente eficacia biológica. No obs­tante, presentan resistencia cruzada dentro del grupo y se conocen mutaciones como G143A y F129L que pueden reducir significa­tivamente su desempeño cuando son utili­zadas de forma repetitiva.

Frente a este escenario, los fungicidas multisitio de síntesis química adquieren un papel estratégico. Grupos como cobre (M01), azufre (M02), ditiocarbamatos como man­cozeb y metiram (M03), folpet (M04), clo­rotalonil (M05) y dithianon (M09) afectan simultáneamente múltiples procesos meta­bólicos y son considerados por FRAC como herramientas de bajo riesgo para el desarro­llo de resistencia.

Igualmente, importante es el aporte de los fungicidas multisitio de origen biológico, que FRAC agrupa dentro de las categorías BM. Extractos vegetales, metabolitos naturales, aceites esenciales, microorganismos benéfi­cos como Bacillus, Trichoderma, Clonostachys y otros agentes biológicos actúan mediante múltiples mecanismos simultáneos, inclu­yendo antibiosis, competencia, degradación de estructuras fúngicas e inducción de de­fensas vegetales.

Por lo tanto, los programas modernos para el control de Botrytis y otras enfermedades en floricultura no deben depender de una sola mo­lécula o de un único grupo FRAC. El modelo más robusto combina fungicidas de acción específi­ca, fungicidas multisitio químicos, herramientas biológicas e inductores de defensa, construyen­do una estrategia integral que maximiza la efica­cia, minimiza la presión de selección y prolonga la vida útil de las tecnologías disponibles para el sector floricultor colombiano.

Elaborado por: Felix Barón Investigación & Desarrollo
Colombia- BASF AGRICULTURAL
SOLUTIONS COLOMBIA S.A.S. 

Comparte la publicación:

Suscríbete a nuestro Newsletter

Volver
Envienos un mensaje!