Introducción:
La resistencia a fungicidas constituye uno de los principales desafíos para la sostenibilidad de la floricultura moderna. Botrytis cinerea, oídios y otros patógenos presentes en flores de corte pueden completar numerosos ciclos durante el año, incrementando la presión de selección sobre las poblaciones fúngicas. El sistema FRAC clasifica los fungicidas según su mecanismo de acción y patrón de resistencia cruzada, permitiendo diseñar programas de rotación racionales.
Reglas fundamentales para una rotación eficiente:
1. Alternar códigos FRAC, no solamente ingredientes activos. Dos productos diferentes pueden pertenecer al mismo grupo FRAC y, por lo tanto, seleccionar la misma resistencia. La rotación debe hacerse entre mecanismos de acción diferentes.
2. Evitar aplicaciones consecutivas del mismo grupo FRAC. La exposición repetida del patógeno al mismo sitio de acción incrementa la presión de selección y favorece el desarrollo de poblaciones resistentes.
3. Utilizar mezclas con mecanismos de acción diferentes. Las mezclas deben estar conformadas por ingredientes activos efectivos contra el mismo patógeno y, preferiblemente, con riesgos de resistencia diferentes.
4. Respetar el número máximo de aplicaciones por ciclo de cultivo. Los grupos clasificados por FRAC como de riesgo medio, medio-alto o alto deben utilizarse siguiendo estrictamente las recomendaciones de manejo de resistencia.
5. Incorporar fungicidas multisitio de manera estratégica. Los fungicidas multisitio presentan un riesgo muy bajo de resistencia porque afectan simultáneamente varios procesos metabólicos del patógeno, reduciendo significativamente la probabilidad de selección de mutantes resistentes.
6. Complementar con fungicidas biológicos e inductores de defensa. FRAC reconoce actualmente categorías específicas para agentes biológicos con múltiples mecanismos de acción (BM) y para inductores de defensa de la planta (P), los cuales contribuyen a reducir la presión de selección ejercida sobre los fungicidas convencionales.
7. Entender el riesgo específico de cada grupo. FRAC clasifica los grupos fungicidas con riesgos bajos, medios o altos. Los programas modernos deben favorecer la diversidad de mecanismos de acción durante toda la campaña productiva.
Inhibidores de la síntesis de ácidos nucleicos
Interfieren con la formación, replicación o regulación del material genético del patógeno. Al impedir procesos relacionados con ADN y ARN, limitan el crecimiento y reproducción del hongo. Son fungicidas altamente específicos y, por ello, requieren estrictas estrategias de manejo antiresistencia. Ejemplos: mefenoxam y bupirimato.
Inhibidores del citoesqueleto y proteínas motoras
Actúan sobre estructuras responsables de la división celular, organización interna y movilidad de componentes celulares. La interferencia con tubulina, actina o proteínas motoras afecta el crecimiento del micelio y la reproducción. Ejemplos: carbendazim, tiofanato, dietofencarb, fluopicolide y metrafenona.
Inhibidores de la respiración
Bloquean la producción de energía en las mitocondrias. Al limitar la formación de ATP, reducen la germinación de esporas, el crecimiento micelial y la colonización. Incluyen las carboxamidas (SDHI), estrobilurinas (QoI), fluazinam y ametoctradina. Constituyen algunos de los grupos más eficaces disponibles actualmente.
Inhibidores de la síntesis de aminoácidos y proteínas
Impiden la producción de proteínas esenciales para el metabolismo, desarrollo e infección del patógeno. Son ampliamente utilizados para el manejo de Botrytis debido a su capacidad para reducir el crecimiento y la producción de enzimas asociadas con la infección. Ejemplos: ciprodinil y pirimetanil.
Inhibidores de la transducción de señales
Alteran los sistemas mediante los cuales el hongo percibe y responde a cambios ambientales. Provocan desregulación osmótica y fisiológica que limita la adaptación durante el proceso infeccioso. Ejemplos: fludioxonil e iprodiona.
Inhibidores de la síntesis y función de membranas
Afectan la integridad de la membrana celular y el transporte de sustancias esenciales. La pérdida de funcionalidad de la membrana compromete la supervivencia del organismo. Ejemplo representativo: propamocarb.
Inhibidores de la biosíntesis de esteroles
Impiden la producción de esteroles necesarios para formar membranas celulares funcionales. Como consecuencia, se generan células defectuosas con menor capacidad de crecimiento y reproducción. Incluyen triazoles, imidazoles, morfolinas y fenhexamid.
Inhibidores de la biosíntesis de pared celular
Bloquean la formación de componentes estructurales fundamentales de la pared celular. Esto debilita la protección externa del hongo e impide el crecimiento normal de hifas y esporas. Ejemplos: dimetomorf, mandipropamid e iprovalicarb.
Inhibidores de la síntesis de melanina
Actúan sobre la producción de melanina necesaria para ciertas estructuras de penetración y supervivencia. Disminuyen la agresividad, capacidad infectiva y persistencia de algunos patógenos. Ejemplos: triciclazol y fthalide.
Inductores de defensa de la planta
Estimulan mecanismos naturales de defensa del hospedero. Aunque no actúan exclusivamente sobre el patógeno, fortalecen la respuesta de la planta y complementan el control aportado por otros fungicidas. Ejemplo: fosetyl-Al y fosfonatos.
Importancia de comprender la célula fúngica :
Cada mecanismo de acción actúa sobre un sitio específico dentro de la célula, ya sea núcleo, mitocondria, membrana, pared celular o sistemas de señalización. Comprender estos blancos biológicos permite diseñar programas fitosanitarios más robustos y sostenibles, especialmente para el control de Botrytis en rosa, clavel, crisantemo e hidrangea.
Conclusiones:
La sostenibilidad de los programas fitosanitarios en floricultura depende cada vez más de la correcta gestión de la resistencia. Entre todos los mecanismos de acción disponibles, las carboxamidas (SDHI, FRAC 7) y las estrobilurinas (QoI, FRAC 11) merecen una atención especial debido a su elevado valor agronómico y a su riesgo medio-alto o alto de generación de resistencia. En ambos grupos se han documentado mutaciones específicas del sitio blanco y numerosos casos de pérdida de sensibilidad en diferentes especies de hongos a nivel mundial.
Las carboxamidas actúan sobre la succinato deshidrogenasa de la respiración mitocondrial y constituyen una de las familias más importantes para el control preventivo y residual de enfermedades. Sin embargo, FRAC reporta múltiples mutaciones en 51
genes SDH asociadas con resistencia, razón por la cual su uso debe restringirse dentro de programas de alternancia y mezcla debidamente estructurados.
De igual manera, las estrobilurinas continúan siendo una herramienta fundamental por su excelente eficacia biológica. No obstante, presentan resistencia cruzada dentro del grupo y se conocen mutaciones como G143A y F129L que pueden reducir significativamente su desempeño cuando son utilizadas de forma repetitiva.
Frente a este escenario, los fungicidas multisitio de síntesis química adquieren un papel estratégico. Grupos como cobre (M01), azufre (M02), ditiocarbamatos como mancozeb y metiram (M03), folpet (M04), clorotalonil (M05) y dithianon (M09) afectan simultáneamente múltiples procesos metabólicos y son considerados por FRAC como herramientas de bajo riesgo para el desarrollo de resistencia.
Igualmente, importante es el aporte de los fungicidas multisitio de origen biológico, que FRAC agrupa dentro de las categorías BM. Extractos vegetales, metabolitos naturales, aceites esenciales, microorganismos benéficos como Bacillus, Trichoderma, Clonostachys y otros agentes biológicos actúan mediante múltiples mecanismos simultáneos, incluyendo antibiosis, competencia, degradación de estructuras fúngicas e inducción de defensas vegetales.
Por lo tanto, los programas modernos para el control de Botrytis y otras enfermedades en floricultura no deben depender de una sola molécula o de un único grupo FRAC. El modelo más robusto combina fungicidas de acción específica, fungicidas multisitio químicos, herramientas biológicas e inductores de defensa, construyendo una estrategia integral que maximiza la eficacia, minimiza la presión de selección y prolonga la vida útil de las tecnologías disponibles para el sector floricultor colombiano.
Elaborado por: Felix Barón Investigación & Desarrollo
Colombia- BASF AGRICULTURAL
SOLUTIONS COLOMBIA S.A.S.



