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Serenade® el perfil de la cepa QST 713 No todos los Bacillus hablan el mismo idioma

Resumen:

El género Bacillus agrupa especies de am­plia distribución en suelos y rizósferas, em­pleadas en biocontrol mediante antibiosis, competencia ecológica y activación de resis­tencia sistémica inducida. Estas funciones dependen de lipopéptidos, enzimas hidrolí­ticas y elicitores cuya expresión varía entre especies y entre cepas.

 

Este artículo perfila a Bacillus amyloli­quefaciens QST 713, ingrediente activo de Serenade®. La cepa combina una acción de contacto —lipopéptidos que desestabilizan la membrana del patógeno— con la activación de las defensas de la planta, y presenta una particularidad relevante para la floricultura: su modo de acción multisitio contribuye al manejo de la resistencia a fungicidas quími­cos frente a Botrytis cinerea

Introducción:

Los Bacillus son bacterias Gram positivas formadoras de endosporas, ubicuas en sue­los y ambientes vegetales, donde colonizan la rizósfera y la filósfera, secretan metaboli­tos con actividad antimicrobiana y modulan las respuestas defensivas de la planta (Kloe­pper et al., 2004; Fira et al., 2018). En sanidad vegetal se emplean como complemento de los fungicidas químicos, integrados en es­trategias de manejo que reducen la presión selectiva sobre los patógenos.

Pero la expresión funcional de esos ras­gos no es uniforme dentro del género, y ahí empieza el problema práctico. Asumir que “todos los Bacillus son iguales” lleva a deci­siones de manejo equivocadas: dos produc­tos basados en el mismo género pueden hablar idiomas bioquímicos distintos —uno le habla a la pared celular del hongo, otro a su membrana— y por tanto ocupar posiciones diferentes en un programa fitosanitario.

Este es el segundo artículo de una serie que recorre esa diversidad. El primero perfiló a Bacillus pumilus QST 2808 (Sonata®) y su acción sobre la pared fúngica vía aminoazú­cares; aquí perfilamos a B. amyloliquefaciens QST 713 (Serenade®) y su acción sobre la membrana vía lipopéptidos.

Un género con tres herramientas

La acción de los Bacillus sobre las plantas se organiza en tres ejes ampliamente acep­tados (Figura 1). La acción directa involucra metabolitos antimicrobianos y enzimas que interfieren con la viabilidad del inóculo: los lipopéptidos alteran la permeabilidad de las membranas fúngicas, mientras las enzimas hidrolíticas degradan componentes de la 43

pared celular. El antagonismo y la compe­tencia ecológica operan por disputa de sus­tratos limitantes, formación de biofilms que restringen el acceso espacial y producción de sideróforos con alta afinidad por Fe³+.

El tercer eje es la activación de defensas en la planta, mediada por elicitores bacterianos que disparan las rutas del ácido salicílico y del jasmonato/etileno, con expresión de genes de defensa y mayor resistencia en tejidos distales (Kloepper et al., 2004). Su contribución relativa depende de la espe­cie, la cepa, la formulación, la dosis y las condiciones ambientales. Eso explica por qué dos productos del mismo género rinden distinto en campo.

Qué distingue a Bacillus amyloliquefaciens

Del género pasamos a la especie. No to­dos los Bacillus producen el mismo perfil de lipopéptidos ni colonizan con la misma eficiencia. Frente a B. pumilus —de estrate­gia antibiótica más focalizada—, B. amyloli­quefaciens se caracteriza por un repertorio lipopeptídico amplio, con producción robus­ta de las tres grandes familias: surfactinas, iturinas y fengicinas (Ongena & Jacques, 2008). Forma además biofilms intensos y coloniza con eficiencia tanto raíces como superficies foliares, lo que sostiene con­centraciones activas de metabolitos en la interfase con el patógeno.

Un detalle que la propia serie ilustra bien: QST 713 se registró originalmente como Ba­cillus subtilis y hoy se adscribe a B. amylo­liquefaciens tras la revisión genómica del grupo (University of Hertfordshire, 2024). El nombre cambió; la biología, no. Lo que define el comportamiento en campo es el perfil de la cepa, no la etiqueta de la especie.

El idioma de QST 713: lipopéptidos que desarman la membrana

QST 713 es un aislado natural producido por fermentación y formulado como suspensión concentrada, con registro ICA vigente en Co­lombia, reingreso corto y carencia de cero días —aplicable hasta cosecha—. La cepa libera li­popéptidos de las familias iturina, surfactina y fengicina, que comprometen la integridad de la membrana celular del patógeno (Sama­ras et al., 2021; Ongena & Jacques, 2008).

 

Conviene una analogía que contrasta con la del artículo anterior. Si el aminoazúcar de Sonata® es una llave falsa que traba la ce­rradura enzimática y detiene la construc­ción de la pared celular, los lipopéptidos de Serenade® son un disolvente que perfora el muro mismo. No bloquean una enzima: des­estructuran la membrana. Son moléculas anfipáticas —cola grasa y cabeza afín al agua, como un detergente—, y esa doble naturale­za les permite insertarse en la bicapa lipídi­ca de la membrana fúngica y desorganizarla. Cada familia aporta un matiz del mismo ata­que (Figura 2):

 

  • Las iturinas se insertan en la membrana y forman canales iónicos: la célula pierde potasio y otros solutos, y “se desangra” os­móticamente.
  • Las fengicinas desorganizan la bicapa en profundidad, distorsionan la hifa y com­prometen los orgánulos internos.
  • Las surfactinas reducen la tensión superfi­cial, facilitan el biofilm bacteriano sobre la hoja y abren el paso a las otras dos familias

La particularidad de la cepa: manejar la resistencia, no solo controlar la enfermedad:

Hay un rasgo que convierte a QST 713 en he­rramienta estratégica y no en un fungicida más. El control de Botrytis cinerea descan­sa en gran medida sobre fungicidas de sitio único, entre ellos los SDHI (inhibidores de la succinato deshidrogenasa). Botrytis es un patógeno de alto riesgo de resistencia: alta variabilidad genética, esporulación abun­dante, ciclos cortos y muchas aplicaciones por campaña. La resistencia a SDHI se aso­cia a mutaciones puntuales en el gen sdhB —H272R/Y, N230I y P225F/H/L, entre otras— que reducen diferencialmente la sensibili­dad del hongo (Samaras et al., 2021).

No es una amenaza abstracta para la sa­bana de Bogotá. En un estudio propio so­bre 60 aislados de B. cinerea procedentes de seis fincas productoras de rosa (variedad ‘Vendela’), tipificados por secuenciación de los genes ERG27 y sdhB, se documentó una notable diversidad genética de resistencia conviviendo dentro de una misma unidad productiva: de tres a cinco genotipos distin­tos por finca (Torres & López Jara, 2025).

Para fluopyram, los genotipos se distribu­yeron así: silvestre sensible, 53,3 %; H272R de baja resistencia, 18,3 %; P225F y N230I de resistencia moderada, 26,6 %; y P225L de alta resistencia, 1,8 %. El dato relevante: en las fincas que integraron Serenade® den­tro de su manejo se observaron menores frecuencias de mutaciones de resistencia moderada y alta.

Ese efecto tiene respaldo experimental controlado. En ensayos de competencia y en invernadero, la aplicación de QST 713 —sola o en alternancia con fluopyram— desfavore­ció la selección de los mutantes sdhB: las ce­pas sensibles conservaron su dominancia, y los esquemas de alternancia ofrecieron alta eficacia de control y una reducción de la fre­cuencia de resistencia a SDHI (Samaras et al., 2021). La lógica es doble.

Primero, un blanco que no se puede “aprender”. Un fungicida de sitio único apa­ga una enzima: una sola mutación en ese sitio activo basta para escapar. El ataque multisitio no se dirige a ningún sitio activo sino a una estructura física, y una mutación

 

que evada a una familia sigue expuesta a las otras. No hay un gen único que confiera re­sistencia, y por eso no se ha documentado resistencia de campo a este modo de acción, clasificado en el grupo BM 02 (Fungicide Re­sistance Action Committee [FRAC], 2025).

Segundo, el biológico protege al químico. Al reducir la población fúngica viable entre aplicaciones químicas, QST 713 disminuye el reservorio reproductivo del que podrían sur­gir y multiplicarse los mutantes resistentes. En términos prácticos, el biológico no com­pite con el químico: alarga su vida útil.

En un programa de rosa, esto ubica a Serenade® no como sustituto sino como el componente que preserva la vigencia del esquema completo: alternado o en mezcla dentro del manejo integrado, controla Bo­trytis con carencia cero y, a la vez, frena la erosión de sensibilidad que amenaza a las moléculas de síntesis.

Conclusiones:

La variabilidad en producción de metaboli­tos, colonización y activación de defensas es propia de cada cepa, no del género. En esta serie el contraste es explícito: B. pumilus QST 2808 le habla a la pared del hongo mediante aminoazúcares; B. amyloliquefaciens QST 713 le habla a la membrana mediante un reper­torio amplio de lipopéptidos. Son idiomas distintos, y precisamente por eso resultan complementarios: dos modos de acción so­bre estructuras celulares diferentes, sin re­sistencia cruzada, integrables en rotación.

La particularidad de QST 713 que más in­teresa a la floricultura de exportación va más allá del control inmediato. Su naturaleza multisitio, respaldada por evidencia experi­mental y por datos de campo en la sabana de Bogotá, lo convierte en una herramienta de manejo de la resistencia. Donde las poblacio­nes locales ya acumulan mutaciones frente a los SDHI y conviven varios genotipos por fin­ca, una herramienta que controla y desace­lera la evolución de la resistencia constituye un componente necesario del programa.

Conocer qué dice cada cepa —a qué es­tructura del patógeno le habla y qué le en­seña a la planta— permite ubicarla en el programa y convertir un producto biológico en una decisión agronómica precisa.

Referencias:

Fira, D., Dimkić, I., Berić, T., Lozo, J., & Stanko­vić, S. (2018). Biological control of plant pathogens by Bacillus species. Journal of Bio­technology, 285, 44–55. https://doi.org/10.1016/j. jbiotec.2018.07.044

Fungicide Resistance Action Committee. (2025). FRAC code list 2025: Fungicides sorted by mode of action. https://www.frac.info/media/ljsi3qrv/ frac-code-list-2025.pdf

Kloepper, J. W., Ryu, C.-M., & Zhang, S. (2004). In­duced systemic resistance and promotion of plant growth by Bacillus spp. Phytopatholo­gy, 94(11), 1259–1266. https://doi.org/10.1094/ PHYTO.2004.94.11.1259

Le Clerc, V., Moussa, S. A., Suel, A., Koutouan, C. E., El Ghaziri, A., Gaucher, M., Brisset, M.-N., Briard, M., & Geoffriau, E. (2025). Identification of plant resistance inducers and evaluation of genotype receptivity for carrot protection against Alternaria leaf blight. Frontiers in Plant Science, 16, 1513301. https://doi.org/10.3389/ fpls.2025.1513301

Ongena, M., & Jacques, P. (2008). Bacillus lipopep­tides: Versatile weapons for plant disease bio­control. Trends in Microbiology, 16(3), 115–125. https://doi.org/10.1016/j.tim.2007.12.009

Samaras, A., Hadjipetrou, C., & Karaoglanidis, G. (2021). Bacillus amyloliquefaciens strain QST713 may contribute to the management of SDHI resistance in Botrytis cinerea. Pest Ma­nagement Science, 77(3), 1316–1327. https://doi. org/10.1002/ps.6145

Torres, D. M., & López Jara, M. (2025). Evaluación de sensibilidad de Botrytis cinerea a fenhexamid y fluopyram en rosa de la sabana de Bogotá: Integración de datos genéticos y fenotípicos [Datos no publicados]. Bayer S.A. – Diagnofruit Colombia.

University of Hertfordshire. (2024). Bacillus amylo­liquefaciens strain QST 713. Bio-Pesticides Da­taBase (BPDB). Recuperado el 5 de agosto de 2026, de http://sitem.herts.ac.uk/aeru/bpdb/ Reports/1949.htm

Elaborado por: Diego Torres /KAM Flores, Bayer

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