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Eficiencia en el fertirriego 5 claves de los quelatos para asegurar la calidad en flores de exportación

La línea de quelatos EDTA y EDDHA fue desarrollada con una concentración superior para ofrecer beneficios operativos y agronómicos directos:

Desde hace aproximadamente 70 años, la industria de fertilizantes desarrolló la tecnología de quelatos como una herramienta para aumentar la solubilidad de los cationes metálicos y garantizar su disponibilidad en las soluciones nutritivas y el suelo (MacNaeidhe y Flemming, 1988). En la actualidad, el manejo nutricional en la floricultura comercial de exportación enfrenta retos mayúsculos. En primer lugar, este sector se rige por estándares de calidad visual sumamente estrictos, donde cualquier imperfección foliar o deformación en la flor desvaloriza comercialmente el producto de forma inmediata (Álvarez et al., 1997).

La línea de quelatos EDTA y EDDHA fue desarrollada con una concentración superior para ofrecer beneficios operativos y agronómicos directos.

Para alcanzar y mantener esta alta exigen­cia estética, los productores deben superar obstáculos agronómicos complejos, como la necesidad de recuperar suelos histórica­mente degradados por la agricultura inten­siva, que hoy sufren compactación y pérdida de carbono orgánico, o la exigencia de adap­tarse al manejo de sustratos hidropónicos de precisión, donde el sustrato es inerte y demanda un control absoluto del pH, la con­ductividad eléctrica y la solución nutritiva (Lucena, 2003).

Para responder a estos desafíos agronó­micos, el departamento de Investigación y TECNOLOGÍA

Desarrollo de Campofert se apoyó en los úl­timos avances de la tecnología de quelación para el lanzamiento de su nueva línea de quelatos EDTA y EDDHA. A continuación, se presentan los 5 factores clave que buscan po­tenciar la efectividad de estos quelatos en la nutrición vegetal, garantizando los requeri­mientos del cultivo de forma rápida y exacta, y superando las interacciones adversas con las impurezas de las aguas de fertirriego, los co­loides del suelo o los pH extremos.

 

 

  1. Alta concentración y optimización de la conductividad eléctrica (CE): Además de ser un factor clave en la garantía del pro­ducto, la línea de quelatos EDTA y EDDHA fue desarrollada con una concentración superior para ofrecer beneficios opera­tivos y agronómicos directos. Al requerir una menor cantidad de producto en el tanque de mezcla, no solo se optimizan los costos logísticos y de empaque, sino

que también se facilita significativamen­te la labor de fertilización. Más importante aún, esta alta concentración permite re­ducir el aporte de los micronutrientes a la conductividad eléctrica (CE) total de la solución. Al minimizar esta carga salina, se gana un valioso margen de maniobra para inyectar los macronutrientes esen­ciales que demanda el cultivo, logrando una nutrición intensiva sin el riesgo de exceder los umbrales de CE que provoca­rían estrés radicular.

  1. Porcentaje de quelación al 100 %: Logra seguridad en el cultivo y en el cabezal de riego. Aunque las normativas agrícolas europeas exigen un mínimo del 80 % de quelación, Campofert formuló estos que­latos para superar este estándar. Garanti­zar un valor cercano al 100 % del elemento quelato se traduce en una tranquilidad operativa absoluta: por un lado, se elimi­na

 

completo el riesgo de fitotoxicidad en hojas y botones florales causada por la presencia de metales libres; por otro lado, al aislar totalmente el catión, se evita de raíz la formación de complejos insolubles al interactuar con fosfatos en el cabezal de riego, previniendo taponamientos y ase­gurando que toda la mezcla llegue efecti­vamente a la cama de producción.

  1. Solubilidad absoluta: Aunque en las labo­res diarias de campo se manejan dosis ba­jas que no llegan a retar el límite físico de dilución del agua, los resultados de solubi­lidad cumplen una función diagnóstica vi­tal. Estos altos valores permiten garantizar el grado extremo de pureza de las materias primas utilizadas en su formulación.

Agronómicamente, esta alta solubilidad es la prueba irrefutable de la ausencia de agentes de relleno o impurezas insolubles. Para el floricultor, esto resuelve de tajo uno de los problemas más graves y costosos en la operación: el taponamiento de goteros, asegurando que el sistema de fertirriego fluya sin interrupciones y entregue una nutrición exacta y uniforme a cada cama de producción.

4. Estabilidad absoluta del pH: El floricultor enfrenta frecuentemente el reto de aguas duras y sustratos de tendencia alcalina que desestabilizan la nutrición. Mientras que la estabilidad estándar debe mante­nerse en rangos de pH de 4 a 7, ante esce­narios de pH más elevados, el quelato de hierro EDDHA es capaz de trabajar sin de­gradarse, incluso en condiciones extremas de hasta pH 11. En suelos o sustratos con alta presencia de carbonatos, los quelatos comunes, como el EDTA, pierden su efica­cia debido a que el exceso de calcio des­plaza al hierro en la solución. Gracias a su estructura molecular y su configuración isomérica, el EDDHA blinda por completo al catión férrico (Fe3+), impidiendo que re­accione con los carbonatos y garantizando una disponibilidad total y prolongada para la raíz, incluso en las matrices alcalinas más limitantes.

5. Formulación libre de azufre: precisión absoluta en el balance nutricional. Aun­que el azufre es un elemento secundario vital para la síntesis de aminoácidos y la formación de clorofila, su sobredosifica­ción es un error común cuando se utilizan fuentes a base de sulfatos como fuente de micronutrientes. Al formular menores sin azufre en sus garantizados, se le otorga al floricultor el control total sobre el balance de aniones en la solución nutritiva. Esto evita la acumulación innecesaria de sulfa­tos en las camas de producción o sustra­tos, un problema grave que no solo eleva la conductividad eléctrica (CE), sino que antagoniza la absorción de otros nutrien­tes clave. Así, el productor tiene la libertad de aportar azufre únicamente cuando el análisis del cultivo lo exija, logrando una fertilización verdaderamente exacta.

Elaborado por: Oscar Iván Patiño G./ Leonardo Rincón M.

 

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