Introducción
El agua empleada para las aplicaciones fitosanitarias tiene su propia naturaleza física y química, las cuales influyen en la calidad de la aplicación. Esto ya que el agua usada en las aplicaciones cumple la función de ser el medio principal o vehículo para transportar las sustancias activas que cumplen una acción fitosanitaria o nutricional.
La calidad fisicoquímica del agua determina en gran medida la estabilidad de los ingredientes activos en la mezcla, la compatibilidad en tanque, la formación de gotas durante la pulverización y finalmente la eficacia biológica sobre el objetivo (maleza, patógeno o insecto). Diversos estudios han demostrado que parámetros como pH, dureza, conductividad eléctrica (CE), turbidez y presencia de sólidos suspendidos pueden modificar la solubilidad, degradación o absorción del plaguicida, reduciendo el control esperado en campo (Daramola, Johnson, Jordan, Chahal, & Devkota, 2022).
Desde un punto de vista técnico, el agua utilizada en aplicaciones fitosanitarias debe evaluarse no solo como solvente, sino como un sistema fisicoquímico que interactúa con el ingrediente activo y el proceso de aspersión. La comprensión de estos parámetros permite optimizar la eficacia agronómica y reducir pérdidas económicas derivadas de aplicaciones ineficientes (Torres, 2026).
Características fisicoquímicas del agua y su relación con los agroquímicos.
Existen diversos parámetros asociados a la naturaleza física y química del agua empleada en las aplicaciones de agroquímicos, los cuales conviene analizar para entender sus aspectos relevantes e influencia para conseguir una aplicación técnicamente adecuada. A continuación, se revisarán algunos de ellos.
1. pH del agua
El pH corresponde a una medida de la actividad del
potencial de iones de hidrógeno (H+) e indica la acidez o alcalinidad, en este
caso de un líquido como es el agua. Se expresa en una escala de 0 a 14, donde 7
es el valor neutro y corresponde a un parámetro fundamental para evaluar la
calidad del agua, ya que influye los procesos químicos asociados con las
mezclas o soluciones de base acuosa. La escala de pH es logarítmica, por lo que
cada cambio de la unidad del pH en realidad representa un cambio de diez veces
en la acidez.
La mayoría de los plaguicidas presentan mayor estabilidad
en soluciones ligeramente ácidas, generalmente en un rango entre pH 4 y 6.5,
donde se minimizan procesos de degradación química.
Un pH más alto o bajo que el óptimo hace que algunos
ingredientes activos comiencen a degradarse o “hidrolizarse”. Cuando el pH
del agua es alcalino (pH > 7), puede producirse un fenómeno conocido como
hidrólisis alcalina, que provoca la ruptura de enlaces químicos en la molécula
del plaguicida y reduce su vida media en el tanque de mezcla (Whitford,
Penner, & Johnson).
Este fenómeno es particularmente relevante en:
·
Insecticidas organofosforados
·
Carbamatos
·
Algunos fungicidas sistémicos
·
Herbicidas débiles ácidos
Por otro lado, el pH también modifica la carga eléctrica de
las moléculas del plaguicida, lo que puede afectar su capacidad de penetración
a través de la cutícula vegetal y disminuir la absorción foliar (Ling, Parson,
Frank, & Mohamed, 2024). Adicionalmente, el efecto del pH generalmente
avanza más rápido a medida que aumenta la temperatura del agua (Whitford,
Penner, & Johnson)
Con respecto al rango técnicamente recomendado de pH para
las aplicaciones agrícolas intensivas, se considera que valores entre 5.0 y
6.5 permiten una estabilidad molecular adecuada solubilidad y una mejor
absorción en la planta.
2. Dureza
La dureza del agua corresponde a la concentración de sales
minerales, principalmente calcio (Ca²⁺) y
magnesio (Mg²⁺),
disueltas en el agua. Este parámetro determina si el agua es “dura” o “blanda”
y se expresa en mg/L o partes por millón (ppm) de carbonato de calcio (CaCO₃). En el caso de aguas
consideradas como duras, en las cuales se encuentran altos niveles de
minerales y sales, se pueden presentar fenómenos de precipitación de algunos
productos químicos, reduciendo su eficacia, como consecuencia de la presencia
de cationes di y trivalentes.
Por otro lado, los cationes presentes en aguas duras pueden
unirse a moléculas de herbicidas o insecticidas formando complejos o sales
insolubles, lo que reduce la disponibilidad del ingrediente activo para ser
absorbido por la planta o el organismo objetivo (Daramola, Johnson, Jordan,
Chahal, & Devkota, 2022). Este fenómeno es especialmente crítico en:
·
Glifosato
·
2,4-D amina
·
Dicamba
·
Herbicidas post-emergentes débiles ácidos
Cuando la dureza del agua supera aproximadamente 150 ppm
de CaCO₃, es necesario realizar
acondicionamiento del agua antes de preparar la mezcla. A nivel agronómico, los
efectos de la utilización de aguas con alta dureza pueden generar:
·
Reducción de eficacia en el caso de herbicidas
·
Precipitación de la mezcla
·
Sedimentación en tanque
·
Menor absorción foliar
3. Influencia del pH y dureza del agua
Los tipos de agua para aplicaciones fitosanitarias pueden agruparse en 3 categorías principales, de acuerdo con la combinación de sales disueltas y su nivel de pH:
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Algunos aspectos importantes del pH y la dureza del agua frente a su interacción con productos agroquímicos se describen a continuación:
- Los pH alcalinos perjudican principalmente a los herbicidas ya que muchos de ellos son ésteres y éstos se hidrolizan en el medio alcalino, dando como productos el alcohol y el ácido respectivamente que le
- habían dado origen, ambos no activos. Por ello es necesario que el agua de aplicación tenga un pH igual o menor que 7, antes de agregar el producto.
- . Se tienen agroquímicos que no se hidrolizan en medio alcalino, pero precipitan con los iones di (Ca, Mg) y trivalentes (Al, Fe) de las aguas duras, especialmente con el calcio. Ejemplo las sales de dimetilamina del 2,4-D, y MCPA. En estos casos, es necesario “eliminar” estos cationes del agua de aplicación mediante el agregado de productos que forman complejos.
- Se presentan agroquímicos que forman complejos con los cationes divalentes o trivalentes como por ejemplo glifosato, glufosinato etc., disminuyendo su efectividad. En este caso, se requiere acomplejar los cationes.
- Antes de realizar las mezclas de tanque con productos agroquímicos y con el fin de optimizar su eficacia, resulta necesario conocer los valores de pH y dureza del agua para determinar si es necesario algún tipo de acondicionamiento previo a realizar la preparación de la mezcla. La siguiente escala presenta una guía práctica para esta interacción de factores.
En términos generales, es recomendable que el agua a utilizar posea un pH levemente ácido, entre 5.0
y 6.5, ya que la mayoría de los agroquímicos se comportan mejor en este medio. Este rango de pH se considera satisfactorio para la mayoría de las aplicaciones de agroquímicos, salvo para los productos sensibles a la acidez (eg. sulfonilureas). Un pH entre 6.1 y 7.0 puede considerarse bajo la recomendación de no mantener la mezcla de producto en tanque por más de 1 hora. En el caso de niveles de pH superiores a 7.0, es aconsejable agregar un buffer o acidificador, aplicando la mezcla de producto de manera inmediata. Con relación a la dureza del agua, en el caso de registrar valores superiores a 150 ppm, es necesario deberá ser necesaria la utilización de un corrector de dureza o secuestrante de cationes.
4. Conductividad eléctrica (CE) y sales disueltas
La conductividad eléctrica del agua es un indicador indirecto de la concentración de sales disueltas totales (TDS). Este parámetro influye en la interacción entre el agua y los agroquímicos, así como en la estabilidad de las mezclas en tanque.
En aguas con alta CE:
· Aumenta la probabilidad de antagonismo químico
· Se incrementa la interacción iónica con ingredientes activos
· Se modifica la tensión superficial de la solución de aspersión
La presencia de sales y sólidos disueltos forma parte de los factores que determinan la calidad del agua para aplicaciones agrícolas y puede reducir la eficacia del tratamiento.
- Turbidez, sólidos suspendidos y materia orgánica
La turbidez del agua está asociada con la presencia de partículas como arcillas, limos, sedimentos y materia orgánica.
La presencia de estas partículas suspendidas en el agua reduce la actividad especialmente de algunos herbicidas como glifosato, diquat y paraquat. Estas partículas pueden adsorber moléculas de tales agroquímicos y reducir su disponibilidad para actuar sobre el objetivo biológico. Según Daramola, Johnson, Jordan, Chahal, & Devkota (2022), entre los principales efectos agronómicos de estos factores se encuentran:
- Reducción de eficacia del ingrediente activo
- Sedimentación en equipos de aspersión
- Obstrucción de boquillas
- Variación en el tamaño de gota
- Parámetros ideales de calidad del agua para aplicaciones de agroquímicos
En términos generales se debe tener en cuenta que las propiedades fisicoquímicas del agua afectan el tamaño de gota, la evaporación y la deposición sobre el cultivo, factores clave para la eficacia del tratamiento. Se pueden considerar para la mayoría de las aplicaciones de productos fitosanitarios los siguientes parámetros:
- Estos valores permiten optimizar:
- Estabilidad del ingrediente activo
- Compatibilidad de mezclas
- Eficiencia biológica de la aplicación.
Conclusiones
La calidad del agua es un factor determinante en el desempeño de los agroquímicos y en la eficiencia de las aplicaciones agrícolas. Entre los parámetros evaluados, el pH y la dureza del agua son los que presentan mayor impacto sobre la estabilidad y disponibilidad de los ingredientes activos, seguidos por la conductividad eléctrica, turbidez y presencia de sólidos suspendidos. Cuando estos parámetros no se encuentran dentro de rangos óptimos, pueden generarse procesos de degradación química, formación de complejos insolubles o reducción en la absorción foliar, disminuyendo la eficacia del tratamiento fitosanitario.
Desde una perspectiva de manejo agronómico avanzado, la implementación de análisis sistemáticos de agua, junto con el uso de acondicionadores o correctores de pH y dureza, constituye una estrategia clave para mejorar la eficiencia de los programas de protección vegetal y maximizar la rentabilidad del productor.
Bibliografía
Daramola, O., Johnson, W., Jordan, D., Chahal, G., & Devkota, P. (2022). Spray water quality and herbicide performance: a review. Weed Technology., 36(6), 758-767.
Ling, E., Parson, R., Frank, D., & Mohamed, D. (2024). Spray Water Quality and Pesticide Characteristics. Obtenido de Virginia Cooperative Extension – Virginia State University.
Torres, C. (13 de Enero de 2026). American Agriculturist. Obtenido de The secret to spray performance lies in your water: https://www. farmprogress.com/crop-protection/the-secret-to-spray-performance-lies-in-your-water
Whitford, F., Penner, D., & Johnson, B. (s.f.). The impact of water quality on pesticide performance. Purdue Extension.
Elaborado por: Juan David Amaya- Jefe de mercadeo interoc Colombia.
Holman Gamba
Jefe de investigación y desarrollo interoc.



