Bioestimulantes en la conservación del suelo: Mucho más que un enraizante

Seinema, de la compañía española Sei­pasa, potencia el cerebro de la planta mediante el equilibrio microbiano y el vigor radicular.

 

Cuando hablamos de un enraizante so­lemos poner el foco en la raíz, aunque el concepto se queda un poco corto cuando se trata de reconocer la importancia del autén­tico cerebro de las plantas. La raíz ejerce esta función ya que, además de la evidente labor de sostén, el sistema radical también des­empeña tareas clave dirigidas al transporte de agua y nutrientes.

Aquí es donde entran en juego los bioesti­mulantes para el sistema radicular, diseña­dos para promover un mayor desarrollo de las raíces y, al mismo tiempo, actuar sobre el suelo que las aloja, mejorando así su estruc­tura y flora microbiana.

Los bioestimulantes, por tanto, actúan desde un punto de vista mucho más global

 en los cultivos. De ahí que el concepto de en­raizante sea más bien un término limitado, incompleto e incapaz de sintetizar la tras­cendencia y amplitud de los procesos que tenemos entre manos, tal como señalába­mos en la introducción de este artículo.

Las raíces actúan como el cerebro de la planta, emitiendo una serie de señales que, en función del manejo, las técnicas y los cuidados que apliquemos contribuirán a impulsar el desarrollo de la parte vegetativa. El desarrollo de la planta está condiciona­do, a su vez, por multitud de factores entre los que también interviene decisivamente el suelo.

Entender la raíz como ese cerebro vegetal nos obliga a apostar por soluciones que comprendan la complejidad de la vida en el suelo

Enraizante: por qué ir más allá:

 

Un suelo de calidad se caracteriza, entre otros factores, por una buena estructura, baja compactación y altos niveles de materia orgánica. Todo ello permite el desarrollo de los microorganismos, con un impacto directo en la fertilidad, la sanidad y los intercambios que se producen para que las plantas reali­cen una mejor asimilación de los nutrientes.

En este contexto, que va mucho más allá del concepto de enraizante y en el que los bioestimulantes juegan un papel funda­mental, completo, innovador y decisivo en el desarrollo de las plantas —sin olvidar la biodinámica de conservación del suelo—, es donde Seipasa ha diseñado Seinema.

Activación de los procesos biológicos del suelo

Seinema es un bioestimulante desarrolla­do por la compañía española Seipasa que potencia los procesos biológicos del suelo y las raíces. Su aplicación mejora la actividad microbiana favoreciendo un entorno más equilibrado y, por ende, menos propenso a alteraciones asociadas a plagas y factores del suelo de difícil control. Seinema permi­te obtener un rápido desarrollo vegetativo, precocidad de establecimiento y una rápida entrada en producción.

 

El producto está diseñado para promover la mayor estimulación del sistema radicular y la generación de nuevas raíces y pelos absorbentes. Con ello, se busca fortalecer el sistema, protegerlo frente a factores de estrés y regenerar nuevos tejidos radicu­lares, creando una barrera natural que in­crementa la resiliencia de la planta frente a condiciones subterráneas potencialmente limitantes. 

Bioestimulación radicular

La acción de Seinema sobre las raíces en el cultivo de rosa la observamos en los resul­tados del gráfico 1. La aplicación de Seinema incrementa hasta en 4,9cm la altura de tallos respecto al testigo. La diferencia respecto al tratamiento de referencia con la que se ha comparado el producto es de 1cm. El ensayo de eficacia se ha realizado en el municipio de Cajicá, en el departamento de Cundinamar­ca, en Colombia

Tener un sistema radicular más fuerte y desarrollado incrementa la capacidad de la planta para explorar el terreno. En el caso de Seinema, eso se traduce en una mayor absorción de nutrientes clave, una mejor relación con todos los elementos del suelo y una mayor actividad microbiana. Todo ello repercute en el desarrollo del cultivo, en su vigor y en su capacidad productiva.

Todos estos aspectos clave se reflejan en el gráfico 2, que muestra como el tratamiento con Seinema presenta un mayor rendimiento que el resto de los tratamientos, tomando como re­ferencia la cantidad de tallos por hectárea.

En definitiva, si aceptamos que la raíz es el centro neurálgico donde la planta toma sus de­cisiones más críticas, no podemos limitarnos a alimentarla. Debemos potenciar su capacidad cognitiva y su interacción con el entorno. En­tender la raíz como ese cerebro vegetal nos obliga a mirar más allá de la superficie y apos­tar por soluciones que comprendan la com­plejidad de la vida bajo el suelo.

Seinema no es solo un impulso al creci­miento, es un aliado estratégico que optimiza ese centro de mando. Al regenerar tejidos, for­talecer la arquitectura radicular y equilibrar la biología del suelo, Seinema garantiza que las órdenes que emite el sistema radicular se tra­duzcan en una producción superior, tal como avalan los datos de eficacia en campo.    



Elaborado por: Javier Puchades- Director de comunicaciones de Seipasa

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